James Cotton tiene cáncer
de garganta
(y ahora no puede cantar)
pero
yo venía hoy aquí,
a hablar del poder del viento,
de Armstrong el poeta,
de una escalada humana del 1 al 6
con todos viviendo lo vivido
porque el tono se armonice
y porque olvidemos un momento
el tormento del que habla el lógico misántropo.
Quiero decir,
que también venimos a este valle
de lágrimas
o de alergías
a llorar de risa
a disfrutar del alma ajeno.
Y a respirar por los oidos.
Y a cerrar los ojos mirando más allá
del mundo de las palabras.
A
Beber del viento del tambor,
bibir fuera del papel...
Bob, no te confundas,
gracias por agitar las alas,
pero ahora hablo del viento salvaje,
aires de colores ritmo y corazón.
Música.
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