Es retórica pura lo de ser maestro mentiroso, dogmatizador de infinidades irracionales.
Balpo Morelli. En sus últimos días de locura.
Enseñar requiere aceptar el mundo, transformarlo, explicarlo cual cosa racional y hasta comprensible, sin practicar con la verdad de la imperfección del conocimiento, pensaba Morelli. En la clase el profe dice dogmas que ni él se cree, para preparar vidas sumidas en la adaptación de un mundo impalpable.
Yo le dedico a Balpo estas líneas, en nombre del siguiente escalón:No te preocupes, gran misántropo.
No te culpes por engañarte apalabrado.
No te rompas el alma con los horrores de otros,
y no te preocupes por la mentira que nos han contado.
Que ya romperán los que quieran el cascarón vedado,
y saldrán, polluelos, a ver un nuevo mundo no nevado. no vedado.
Que tú y yo, sólos, sin vernos nos encontramos.
Y encontramos nuestra verdad...
que también es falsa(, por momentos olvidamos).
Y nunca sea el antidogma norma ni verdad ni mentira ni nada ni nihil ni rima.
Y nunca sea la vida falsa, que son amor y dolor tan reales como lo son mis ansias de llegaros.
Y reales puños son verdades como ostias que te invitan a embarcarte en el cambio.
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