A veces vienen tus recuerdos;
los que te traen al amanecer,
para ofrecer el sabor de tu piel desnuda,
y el calor de tu cuerpo.
Fugazmente me rozan, me besas
y me odias
y me olvidas.
Creo que no te fuiste.
Sólo juegas,
andas escondida en mi
y afloras a cada suspiro
para manchar mis labios
de melancolía.
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