¡Es curioso!
Mi mente es dura perversión
hasta alcánzar el éxtasis.
Y justo entonces apareces,
me sorprendes,
y me abrazas
y me susurras
y me besas
y me deleito en tu calor
que ya no está conmigo.
Algo en mi me pide
que vuelvas a enamorarte,
nada más.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada